"... los mormones deben ser tratados como enemigos, y deben ser exterminados o expulsados del estado si es necesario."- el Gobernador Lilburn Boggs del estado de Missouri, en 1838. Esta "orden de exterminación" dio lugar a las muertes de por lo menos 60 mormones, así como las violaciones de docenas de mujeres y muchachas mormonas. Muchos otros murieron del frío mientras fueron forzados a evacuar el estado. La orden de exterminación finalmente fue abrogada en 1976.