Los mormones aceptan la Biblia (el Viejo y el Nuevo Testamento) como la palabra de Dios, hasta donde este correctamente traducida. Además, creemos que el Libro de Mormón, otro testamento de Jesucristo, también es la palabra de Dios. Aunque consideremos sagradas las enseñanzas de ambos libros, reconocemos que no son infalibles.