Permanecer al Final por Guardar los Mandamientos

Según lo mencionado arriba, fe, arrepentimiento, bautismo, y el don del Espíritu Santo (“los primeros principios y ordenanzas del Evangelio”) no son suficientes para garantizar la salvación; algo, después de estos pasos iniciales un compromiso continuo que dura la vida toda es requerido para el progreso personal continuo. Este compromiso prolongado, que los Mormones llaman “permanecer al final”, incluye cambios internos y exteriores. Internamente, debemos intentar cambiar nuestros corazones para alinear nuestras voluntades con la voluntad de Dios. Este cambio viene mientras que desarrolláramos fe en Jesucristo. Exteriormente, debemos demostrar buenas obras, eligiendo guardar los mandamientos que Dios ha revelado a través de profetas y de apóstoles antiguos y modernos. En vez de intentar encontrar una religión que “mejor combina” con nuestro estilo de vida o “elegir” cuales de los mandamientos religiosos que aceptaremos (religión a la cart), debemos activamente intentar descubrir la voluntad de Dios y hacerla. Dios bendice a los que permanecen hasta el fin, esforzándose por desarrollar fe en Cristo y guardar sus mandamientos.


El énfasis Mormón en guardar los mandamientos no debe ser malinterpretado. Específicamente,

  • Los Mormones no creen que la meta del hombre debe ser “ganar el favor de Dios” haciendo su voluntad, ni tenemos una actitud de “obligar” a Dios a salvarnos o de “merecer” la salvación a través de buenas obras, como algunos alegan; vemos Dios como un padre perfectamente misericordioso y bondoso que nos ama mas allá de nuestra comprensión mortal y está ansioso para ver que cada uno de nosotros alcance nuestra capacidad máxima. Es un ser perfectamente misericordioso, sí, pero también es perfectamente justo. La salvación viene a través de la misericordia perfecta y de la justicia perfecta de Dios.
    • El perdón aligeró mi carga
      Para satisfacer la ley de misericordia, Jesucristo se ofreció para pagar–o expiar–nuestros pecados. Como pecadores todos nosotros fallamos en merecer ser dignos de volver a la presencia de Dios. Jesucristo expió nuestros defectos. En Su misericordia infinita, Él permitió que volvamos a la presencia de Dios a pesar de nuestras imperfecciones, si nos arrepentimos y tenemos fe en Él.
    • Para satisfacer la ley de justicia, sin embargo, Dios no nos libra de nuestra responsabilidad personal. Como un Dios justo, nuestro Padre requiere que hagamos todo lo que podamos (sin embargo es insuficiente) para alcanzar nuestro real potencial. Dios no sería justo si Él permitiera que su Hijo pagara nuestros pecados sin requerir que nosotros hiciéramos nuestro mejor para evitar el pecado en el primer lugar.
  • Aunque los Mormones creen que Dios bendecirá a los que se esfuercen por guardar Sus mandamientos, esas bendiciones no siempre vienen en esta vida, y cuando vienen, a menudo son espirituales en vez de físicas. Conozco muchos miembros fieles de la iglesia que tienen vidas difíciles. Su dedicación en guardar los mandamientos de Dios no aligera siempre sus cargas físicas, pero esa dedicación les da la fuerza espiritual para aguantar las dificultades de esta vida y la esperanza de una recompensa eterna en la vida que viene.

Con este fondo, exploraremos algunos de los mandamientos que Dios ha revelado a través de sus profetas y apóstoles antiguos y modernos.

La Palabra de Sabiduría

En la premier mitad del siglo XIX, muchos Mormones mascaban tabaco, incluyendo el profeta José Smith. Emma Smith, esposa de José, notaba que discusiones sobre Cristo y Su evangelio eran interrumpidas a menudo cuando los miembros de la iglesia se detenían brevemente para escupir tabaco sobre el piso. Ella cuestionó la práctica, especialmente porque era ella quien limpiaba el piso, y así sugirió que José le pidiera a Dios instrucciones adicionales. Lo que siguió era una revelación llamada por Mormones la “palabra de sabiduría”.

Aunque fue dado inicialmente por Dios como sugerencia, talvez para darle a los miembros de la iglesia tiempo suficiente para superar vicios difíciles, Dios después hizo que la Palabra de Sabiduría fuera un mandamiento y ha agregado a ella como se ha requerido por razón de épocas siempre cambiantes. La Palabra de Sabiduría enseña los miembros de la iglesia a evitar sustancias adictivas. Específicamente, menciona:

  • Tabaco, incluyendo cigarrillos y tabaco para mascar.
  • “Bebidas fuertes”, significando bebidas alcohólicas.
  • “Bebidas calientes”, significando café y té negro.
  • Carne en exceso.
  • Drogas perjudiciales.

Además, la Palabra de Sabiduría insta a los miembros de la iglesia que coman hierbas, frutas y granos.

Dios promete bendiciones físicas y espirituales a los que sigan esta Palabra de Sabiduría. Aunque era desconocido a los miembros tempranos de la iglesia, la ciencia tiene comprobado las ventajas físicas de muchas de las recomendaciones de la Palabra de Sabiduría. De hecho, los estudios epidemiológicos sugieren que los Mormones norteamericanos viven, en promedio, algunos años más que sus compatriotas. La Palabra de Sabiduría también trae bendiciones espirituales; con la mente libre de vicios, la influencia del Espíritu de Dios es más fácilmente sentida.

El Ayuno

Ayuno, una práctica que viene de la época del Viejo Testamento, es abstener voluntariamente de comer y de beber con el propósito de aproximarse más a Dios. Aunque los miembros de la iglesia están libres de ayunar siempre que la fuerza espiritual sea necesaria, el primer domingo de cada mes se señala específicamente como el “domingo de ayuno”. En este día,

  • Los miembros de la iglesia abstienen de dos comidas consecutivas, donando el dinero que habrían gastado con el alimento, o más si sus condiciones financieras permiten, a programas de la iglesia que cuidan de los pobres. Esta contribución a los pobres se llama “ofrenda de ayuno”.
  • El ayuno es acompañado por oración en cual los miembros de la iglesia piden fuerza y/o agradecen a Dios por las bendiciones recibidas.
  • Además, los miembros de la iglesia tienen la oportunidad de declarar su fe delante de la congregación local si desean, una práctica llamada “compartir su testimonio.”
(Escrituras: El Ayuno)

El Diezmo

En la primera mitad del siglo XIX, los Mormones adoptaron un sistema económico comunal llamado la “Orden Unida”. Los miembros de la iglesia daban todo lo que ganaban a la iglesia, y la iglesia redistribuía esas ganancias según las necesidades de cada uno de los miembros individuales. Algunos miembros tempranos, sin embargo, careciendo la dedicación requerida, resistían este sistema. Dios, reconociendo que la iglesia no estaba preparada para esta ley mejor, nos mandó cambiar por el capitalismo. En lugar de la Orden Unida, Dios estableció los mandamientos gemelos del diezmo, hecho para cuidar de las necesidades financieras de la iglesia, y las “ofrendas de ayuno” (descritas arriba), hechas para cuidar de las necesidades financieras de los pobres.

Diezmo, definido como 10% de las ganancias, es una ofrenda financiera dada a Dios por la iglesia. Como muchos de los mandamientos de Dios, la práctica también tiene orígenes en el Viejo Testamento. Los fondos de diezmo se utilizan para construir capillas y templos, para financiar el programa misional de la iglesia, y en general para construir y para fortalecer lo que consideran los Mormones ser el reino de Dios en la tierra.


Una característica que distingue la iglesia SUD es que los fondos de diezmo no son utilizados para pagar “el sueldo del pastor”. Con pocas excepciones, los miembros del clero SUD no son pagados. El clero Mormón es compuesto de miembros de la iglesia que ofrecen voluntariamente su tiempo sin cobrar, con la esperanza de fortalecer la iglesia que aman. En vez de ser usados para pagar los sueldos de clérigos individuales, los fondos de diezmo se utilizan para propósitos que benefician a la comunidad Mormona completa, en armonía con la filosofía original de la “Orden Unida” del siglo XIX.

Frecuentar la Iglesia

Dios ha ordenado a sus hijos a reunirse con frecuencia; las congregaciones Mormónas se reúnen una vez por semana, el domingo. Frecuentar la iglesia trae bendiciones que no son posibles cuando los miembros de la iglesia adoran solamente en casa.

  • La santa cena, una ordenanza sagrada, se administra a las congregaciones Mormónas durante las reuniones semanales. La santa cena sirve para renovar promesas bautismales; los miembros de la iglesia reciben la influencia del Espíritu de Dios cuando prometen recordar el sacrificio de Cristo, tomar su nombre sobre ellos y guardar sus mandamientos. La renovación frecuente de estas promesas sagradas trae fuerza espiritual continua.
  • La iglesia SUD no tiene ningún clero pagado, entonces los miembros de la iglesia aceptan voluntariamente varias responsabilidades eclesiásticas, llamadas “llamamientos”. En cumplir sus llamamientos, Mormones sirven su Dios y sus hermanos y hermanas. Este servicio trae fuerza espiritual y ayuda los Mormones a sentirse que son una parte, al menos una parte pequeña, del gran trabajo divino de los últimos días. Cuando servimos a Dios y a Sus hijos, nuestro amor para ellos crece de maneras que no serían posibles si permaneciéramos en casa cada domingo.
  • Aunque Dios ciertamente puede comunicarse con nosotros directamente, Él elige a menudo enseñarnos por medio de otros. Frecuentando la iglesia regularmente, los Mormones benefician de la comprensión y de los sentimientos de sus compañeros de la iglesia. Además, el sentimiento de comunidad que viene de frecuentar ayuda a menudo a los miembros para mantener su fe en épocas difíciles.
  • Las ansiedades constantes de la vida moderna pueden nublar a menudo nuestras mentes con preocupaciones mundanas, haciéndonos perder nuestro foco en Cristo y su evangelio. Aunque los miembros de la iglesia son instados que reserven momentos para orar e estudiar las escrituras en sus casas, las reuniones semanales de la iglesia también son críticas en ayudarnos a recordar lo qué es realmente importante en vida.

Mormonas disfrutando de su mutua compañíaAlgunos erróneamente ven la iglesia como un club social religioso. Cuando disminuyen amistades claves o se presentan irritantes sociales, éstos paran de frecuentar la iglesia. Más bien que frecuentar la iglesia por razones sociales, debemos frecuentar la iglesia debido a nuestro deseo de adorar a Dios y de fortalecernos espiritualmente. Sin importar cuan irritante sea fulano–¿cual congregación significativa de cualquier denominación no tiene algunos miembros irritantes?–Dios nos ha ordenado que seamos miembros activos de la iglesia, y nuestro amor por Él debe obligarnos a obedecer ese mandamiento. En el final, Dios nos juzgará basados en nuestro esfuerzo individual y personal. Dudo que Él acepte las excusas en cuales intentemos poner la culpa de nuestra inactividad en los hábitos irritantes o la amistad diminuida de otras personas. Dicho esto, Mormones se conocen como una gente muy amistosa. Aunque cualquier ventaja social de frecuentar la iglesia debe ser secundaria al deseo de adorar a Dios, las amistades maravillosas formadas entre miembros son recompensadoras y promovedoras de fe.

Los Mormones Oponen Fornicación y Adulterio

La castidad: ¿Dónde están los límites?
Los Mormones creen que relaciones íntimas antes del matrimonio, incluyendo sexo (fornicación), caricias íntimas, masturbación y pornografía, son contrarios a la voluntad de Dios. Asimismo, tener relaciones íntimas con alguien que no es su esposo después del matrimonio (adulterio) también es considerado un pecado grave. Usando el libre albedrío, la capacidad de escoger entre lo correcto y lo incorrecto, para elegir darse solamente a la persona con quien esté preparado para hacer un compromiso completo y marital, se demuestra el amor para Dios y para su cónyuge (futuro). ¡Tengo el gusto de pensar que este “compromiso con el compromiso” hace los Mormones sea una gente particularmente romántica!
(Escrituras: Fornicación y Adulterio)

Para proteger contra la inmoralidad, la Iglesia SUD aconseja sus miembros a esperar hasta que tienen 16 años antes de salir a citas, una edad en la cual la mayoría (con esperanza) tiene la madurez de hacer decisiones sabias. Las citas en grupo son preferidas inicialmente. Como jóvenes adultos, los Mormones comienzan a pensar en el matrimonio, y las salidas en pareja son más comunes. Cuando salen en pareja, la tentación naturalmente aumenta; las parejas Mormónas reciben a menudo el consejo de líderes de la iglesia para fortalecer su resolución para esperar hasta después del matrimonio para compartirse completamente el uno con el otro.

Como es el caso con casi todos los pecados, los Mormones creen que se puede arrepentir de fornicación o de adulterio cuando se aprovecha del sacrificio expiatorio de Cristo. Los miembros de la iglesia que ya fornicaron o adulteraron pero han caminado su modo de vivir por medio del arrepentimiento pueden gozar de nuevo de todas las ventajas de ser un miembro de la iglesia. Este principio del arrepentimiento es particularmente importante para los que deseen hacerse Mormones, muchos de cuales no apreciaban la importancia de la castidad antes de encontrar la iglesia y sus enseñanzas. Tales conversos pueden gozar de todas las bendiciones de ser miembros de la iglesia.

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